
Fue él quien nos recibió allá por mayo de los 80’s,
en su servicio de Lavandería. Estaba solo ya que su otro compañero había salido
de vacaciones y entonces el jefe de mantenimiento me asignó a ese servicio por
un mes. Pero la amistad y compañerismo empezó allí. Gustaba de contar historias
de cuando trabajaba aún joven en lo que era el viejo Hospital Sagrado Corazón
de Jesús hoy sede de la Beneficencia Publica de Nasca. Hombre sencillo honesto
y trabajador. Fue de los que iniciaron el funcionamiento de nuestro hoy Hospital Ricardo Cruzado Rivarola. Hay que trabajar, me decía. Tengo una chacrita y ahí tengo mis
animalitos… Ayer se nos fue. Descanza en paz compañero…
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